-¿Te gusta la soledad? -Apoyó la mejilla sobre la palma de su mano-. ¿Te gusta viajar solo, comer solo, sentarse en las clases solo, apartado de la gente?
-A nadie le gusta la soledad. Pero no me interesa hacer amigos a cualquier precio. No estoy dispuesto desilusionarme -aclaré.
Con una patilla de las gafas metida en la boca, la chica murmuró:
-A nadie le gusta la soledad. Pero destesto que me decepcionen. Si te decides a escribir tu autobiografía, puedes incluir estás líneas.
-Gracias.
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